RAFA CORRECHER

Final

La placa de metacrilato con letras doradas fijada a la pared no dejaba lugar para la duda:

GIACOMO BOCANEGRI

Experto Finalista.

De cómo Giacomo Bocanegri había llegado a ser un virtuoso finalista no existía memoria cierta pero el conocimiento y la maestría adquirida a lo largo de años de ejercicio concluyente fue tal que no había guionista de cine, actor, poeta o jugador de ajedrez que no hubiese solicitado sus servicios. Celebridad mundial adquirió precisamente la variante Bocanegri de alfiles y reina, repetido y elogiado hasta la saciedad. No existía pues, disciplina que necesitase acertada conclusión o punto final en la que Giacomo no hubiese sido requerido alguna vez.

Pero la fama y la fortuna no habían cambiado las costumbres de Giacomo. Amante de la lectura y refugiado en su voluminosa biblioteca, las horas se desgranaban plácidamente entre ensayos e investigación finalista.

Aquella mañana, descorrió lentamente las cortinas para contemplar, desde la ventana de la biblioteca, el paisaje invernal de la plaza.

Fue entonces cuando reparó en aquel cuerpo de mujer, inmóvil bajo los diminutos copos de nieve que empezaban a caer perezosamente, casi deslizándose entre los paseantes que deambulaban calle abajo arrastrando pequeños cristales blancos en su ralentizado descenso.

Sus ojos se cerraron durante un momento, un corto intervalo de tiempo que le llevó de la placidez en la contemplación de la desconocida al deseo más inmediato.

Deseaba tanto aquella piel oculta tras el impermeable color naranja que hasta podía apreciar con exactitud el perfume sutil de agua con sabor a menta dulce.

No podía esperar más, la situación era insostenible para su conciencia finalista. Tenía que hablar con aquella desconocida, tomar sus manos.

Giacomo abrió la puerta que daba a la calle y nervioso llamó al ascensor, pero la inmovilidad de la máquina le espoleó su recién adquirida necesidad vital y bajó los escalones aceleradamente.

Casi sin pensar se encontró en la calle y ni siquiera sintió el contacto de la nieve fría sobre su piel. La mujer había desaparecido. Contrariado observó en todas direcciones intentando adivinar qué camino había tomado la desconocida para escapar tan súbitamente de él, hasta que un golpe de su corazón le saco de aquella incertidumbre.

La gabardina color naranja se alejaba calle abajo y Bocanegri corrió desesperadamente tras ella.

La distancia se empequeñecía cada vez más, mientras haciendo uso de toda su agudeza, Giacomo Bocanegri, experto y locuaz finalista tensaba sus argumentos a la espera de dirigirlos hacia aquella mujer. Al fin, la alcanzó y tomándola por el brazo suavemente observó sus ojos y las líneas de sus labios pero sólo pudo articular una palabra…

Giacomo Bocanegri, experto finalista sólo supo decir adiós.
























-2-

Comentarios

  1. Tremendo, Rafa. Me ha gustado al punto de copiarlo en mi libreta de letras sueltas y frases preferidas. Felicidades.

    Un abrazo.

    Rosana

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