ESPERANZA LÓPEZ PARADA

Extraño mineral que acusa en su cuna de vidrio
la batalla de la célula, cristal líquido o cuadrado,
comparte con el joven dolores cordiales, lenguas
azogadas. Así el mercurio asciende su montaña
de rayas bajo la axila aérea de un enfermo reciente
como si sintiera el temblor del oxigeno o la acuosa
indefensión de lo que expira y hacia la genética
se encamina de golpe con toda la compasión ruda
de una valencia. Estamos unidos por la misericordia
de una piedra molida que padece sinrazones,
piedra que se licúa ante la muerte porque la muerte
es la fiebre, es la coincidencia, la línea colorada
en los extremos, la muerte todo lo conmueve, deshace
lo amado, confunde reinos, despierta serpientes.


Comentarios

  1. César Márquez Tormo14 de octubre de 2014, 23:13

    En versión coral, este tema vuélveme absorto y me sube de la tierra y me regresa al origen y me hace amar más la caída, la vida...

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