JUAN GIL ALBERT

EL JARDÍN

Un alto muro a veces me separa
del mundo entero. Yedras y cipreses
intensifican luces y silencios
y en el hueco plausible de la tierra,
tal una mano, vivo dulcemente
una especie de absorto sueño antiguo
que nada extingue. Cerca se oye el agua
deslizándose lejos, un murmullo
que no sabe de mí, lo sabe todo,
un reflejar del cielo estremecido,
una canción dispersa. El tiempo corto
suele durar bastante en la memoria
sin que sepamos qué es lo que en el alma
se nos quedó tan preso que los años
no han podido borrar, aquel asomo
de una felicidad sin conjeturas,
libre, dichosa, suave, deslizante,
que hace que para mí la vida sea,
no importa sus quebrantos, un recuerdo
de sosiego y de paz.

Comentarios

  1. Ángeles de Polimnia3 de abril de 2012, 11:07

    Me voy a tener que pasar más a menudo por aquí, pues me has hecho pasar un buen momento escuchando el violín después de leer las palabras de Gil-Albert. Gracias, Rafa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MIGUEL VEYRAT

HAIKUS DE GREGORIO MUELAS Y HEBERTO DE SYSMO

JOSÉ EMILIO PACHECO