JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

TEJADOS DE RASHOMON


A Ana Gorría



Una mentira
puede reconocerse en esta lluvia
constante y rectilínea
como la huella exacta
del temblor en tu mano.

No entiendo nada,
ya no se mira igual desde el recuerdo
de tu cuerpo tendido
sobre el viento que vuelve
a trazar mi paisaje.

Como madera,
todos mis pasos crujen en las sombras
de esta vida forzada
sobre el silencio opaco
de mis dudas secretas.

Mírame ahora,
en la derrota de mis viejos párpados
es el amor difícil,
pero regreso al bosque
donde perdí mis rastro.

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