MARAM AL-MASRI


Sólo le rodea

lo de siempre.

Los muebles de su casa

y sus camisas,

los amigos con sus mujeres,

sus ideas y preocupaciones.


Soñaba

sentado en la silla de siempre

con sueños de grandes hombres

caminaba

sobre frágiles nubes

con calzado barato

que dejó en los dedos de sus pies

dolorosas magulladuras.


Baila ante ciegos,

que aplauden

con entusiasmo.

Crea la belleza

con pasión.

En su pequeña cama

la dibuja,

y sabe

que lo único grandioso

en su vida

es el dolor de espalda.




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