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Mostrando entradas de 2013

ABU NUWAS

Un desgraciado hizo alto para interrogar, lamentándose, a
los vestigios y yo hice un alto para preguntar por la taberna de lugar. El llora por las ruinas de los Asad, que ya pasaron. ¡Mal hayas! Dime quiénes son los Banu Asad, Tamim, Qays y sus compañeros Los beduinos no son nadie ante Dios. Que no se sequen las lágrimas de quien llore por una piedra ni halle serenidad el corazón  de quien se inclina por una  estaca. ¡Qué diferencia entre quien describe en la taberna las excelencias del vino y aquél que llora por una zanja y una camella! Deja esas cosas inexistentes y bebe vino añejo azafranado, de ese que separa al cuerpo del espíritu, escanciado por la mano de un joven de fino talle, derecho como una rama de sauce que la fatiga no curva. ¿No ves que el rostro de la tierra brilla revestido con los tapices de Leo? La primavera les ha tejido un brocado recubriéndolos de flores, juntas o separadas, y en su sazón.
Traducción: Josefina Veglison

CARLOS MARTÍNEZ RIVAS

LA PUESTA EN EL SEPULCRO
XIV ESTACIÓN
Cuando ya no me quieras
Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada Porque nada estará vivo y confiado
Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido Y todos se hayan marchado Diremos: "Algo se ha perdido. No mucho. Pero algo esencial -un culto, un lenguaje, Un rito -está perdido".
Cuando hayamos dejado de ser esto que somos: Una pareja expuesta al dardo Desnuda y apremiante Mal avenida pero bien enlazada Y nos dispersemos en otros círculos Y nos disipemos en otras charlas
Habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes Se atraparon. Los vimos balancearse, Estremecerse, volver a la seguridad Y caer"
Para entonces, el zumbido del tractor Volverá a oírse en el fondo del campo
Las chorejas del guanacaste caerán Con un golpe seco frente al portal Pero esos rumores de la vida nos llegarán por separado Y otro sol será tú sol y otra luna será mi luna.
Cuando ya no me quieras
Cuando en la reunión tus ojos Al encontrar los míos ya no digan: "Espera A que acabe co…

ADONIS (Ali Ahmad Said Esber)

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Espejo de una pregunta 

Pregunté y me dijeron: 
la rama cubierta de fuego es un pájaro, 
y me dijeron que mi rostro era una ola 
y el rostro del mundo espejos, 
suspiros de marinero y faro. 
Y vine. 
Tinta era el mundo en mi camino 
y cada estremecimiento una frase. 
No sabía que entre nosotros 
había un puente de hermandad, 
de pasos de fuego y profecía. 
No sabía que mi rostro 
era un barco navegando en una chispa.

De "El teatro y los espejos" 1988 
Versión de María Luisa Prieto





FELIZ NAVIDAD AMIGOS

Truman Capote "Una Navidad"

Primero un leve preámbulo autobiográfico. Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa: quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama.
Durante años, rara vez vi a ninguno de mis padres. Mi padre tenía asuntos en Nueva Orleans, y mi madre, tras graduarse, empezaba a abrirse camino por sí misma en Nueva York. En lo que a mí me concernía, ésta no era una situación desagradable. Era feliz donde me hallaba. Tenía a muchos parientes amables conmigo, tías y tíos y primos y, especialmente, "a una" prima ya mayor, co…

ERNST MARIA RICHARD STADLER

Apóstrofe

No soy más que una llama, un grito, y fuego y sed.
Por las angostas hondonadas de mi corazón se lanza el tiempo
como agua oscura, raudo, violento, inadvertido,
y arde en mi cuerpo un signo: la caducidad.

Pero tú eres el redondo espejo por el que resbalan
los crecidos arroyos de la vida
tras cuyo fondo áureo y abundante
las cosas que murieron radiantes resucitan.

En mí arde y se extingue lo mejor. Una estrella alocada
que cae en un abismo de azules noches de verano,
pero la imagen de tus días está en alto y distante,
señal eterna, situada como protección alrededor de tu destino.


Traducción de Ernst Edmund Keil "Tres poetas expresionistas alemanes" Ediciones Hiperión 1998

ERNST MARIA RICHARD STADLER

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Al alba

La silueta del cuerpo está oscura ante la turbia luz
de corridas persianas. Acostado, siento tu rostro vuelto hacia mí como una
          imagen de la eucaristía.
Cuando te desprendiste de mis brazos, tu susurrar "tengo que irme", sólo
          alcanzó los más lejanos portales de mi sueño.
Ahora veo tu mano como a través de un velo, cómo ligeramente pasa la blusa
          blanca por los pechos. Las medias,
ahora, después la falda, el pelo recogido. Ya eres otra mujer, una extraña
          ataviada para el mundo y el día.
Entreabro la puerta. Te beso. Te devuelves, mientras avanzas, un adiós. Y
          te alejas.
Acostado de nuevo oigo cómo se pierde tu pisada suave por el hueco de las
          escaleras,
vuelvo a estar encerrado en el aroma de tu cuerpo que, brotando de las
          almohadas, cálidamente invade mis sentidos.
Amanece aún más. Las cortinas ondulan. Un viento joven y un sol temprano
          quieren penetrar.
Se levantan los ruidos. Música del amanecer. Me duerm…

KENNETH REXROTH

Entre yo y la muerte

para la música de Jimmy Blanton:
                                                              SOPHISTICATED LADY; BODY AND SOUL


Un fervor te abrasa a veces,
Y tú te inclinas ante él, silenciosa,
Cruel y tímida, y a veces
Estás loca de miedo
Y tu desesperación es contagiosa.
La mayor parte del tiempo nos escondemos en nuestros refugios,
Protegiendo nuestros spleens, pretendiendo
Que nuestros vendajes son nuestras heridas.
Pero a veces la rueda del cambio se detiene;
La ilusión se desvanece en paz;
Y de pronto el orgullo ilumina tu carne -
Lúcida como el diamante, sabia como la perla -
Y tu cara, remota, absoluta,
Perfecta y final como la de una bestia.
Es maravilloso mirarte,
Una mujer viva en una habitación
Llena de gente frenética y estéril,
Y pensar en tu encorvado trasero
Bajo tu vestido de terciopelo,
Y el hermoso fuego expandiéndose
Desde tu sexo, quemando la carne y el hueso,
Los increíblemente complejos
Tejidos de tu cerebro vivos
Bajo tu rizado, espléndido pelo.


Me gusta imaginarte…

RAFA CORRECHER

Y renunciar incluso 
a la última página en la orilla afilada
del río, 
los pensamientos
del agua misma,

a su intocable curva convertida en regreso,

y elegir,

y ser,
también el humo.

Y dejar esta tierra,
deshacer equipaje
y caminar hundidos en el barro;

multiplicar una mirada,

y regresar.

JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

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ELEGÍA EN LISBOA


"Náo havia relógios naquela cidade sem tempo."
JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA

Todo lo que dijimos del amor, esa sangre que se adentra como un sueño en el río que se acerca a su fin, tiene esta tarde la áspera caricia que poseen las preguntas cuando se adentran hacia su pasado.
Siempre se miente en los regresos,
porque, de pronto, cambia el tacto de la calle bajo nuestros pies, el asfalto errático que moldea la vida, esta ciudad que vuelve a todas las palabras.
 Y ahora ya no importa demasiado qué tejados te cubren, qué cafés te resguardan del miedo al abandono
o debajo de qué avenidas llegaste a intuir el sonido del mar -esa sal incolora  que da nombre al deseo.
Quizá porque lo sabes desde siempre, tal vez porque se agotan los lugares, borras de esta ciudad todos sus nombres como quien borra desde dentro una cronología de demoras para llegar al agua,
ese lugar que queda de nosotros al apartar los restos de la espera.




RAFA CORRECHER

El camino de arena que seguían tus pies todavía en mis ojos,
entrabas en el mar  despacio,
despreocupadamente me hacías señas desde lejos,
yo miraba las piedras que había recogido de la orilla.
En esta habitación tan silenciosa el reflejo del mar está en las piedras que guardo en el jarrón.


RAFA CORRECHER

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Ahora vivo
de aquello que aprendí bajo mil páginas

escritas en el nombre de los muertos


y soy como una esponja
sumisa

que absorbe, sólo absorbe.


Voy a necesitar algo de barro,
taponaré con él puntos de fuga,


seré la resistencia,

0 su fermento nuevo.


RECITAL DE JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

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Recital de José Ángel García Caballero en la GALERIA IMPREVISUAL, Calle Doctor Sumsi, 35 de Russafa, Valencia, próximo miércoles 27 de noviembre a las 19,30.



MASCHA KALEKO

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CARTA DESDE UNA TIERRA VEHEMENTE Desde esta tierra extrema yo te escribo a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba pues aquí crece todo de repente. Apenas surge un plan, ya se ha cumplido. Demasiado vehemente es nuestra tierra. Yo no sé bien si tú podrías adaptarte a este clima, admito que yo misma con frecuencia lo temo. Quema el sol como cólera encendida, y él madura el grano, tuesta el grano a su gusto. No puede una fiarse: hoy representa amor, mañana odio. A partir de una nada, de una fuente, nace de pronto un río que veloz inunda el campo todo entero y de nuevo decrece en un instante. Aquello que deseas se cumple sin demora, pues los deseos tienen un poder evidente -no deseo maldades, menos mal, se metería una si no en un mar de sangre-. Tú miras con deseo a una mujer y así ya eres un hombre y tu deseo engrendra un hijo. Es aquí cada cual igual que el viento, que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar si han echado raíces. Observas con cariño alguna estrella y entonces brilla y te obedece y lleva t…

GOTTFRIED BENN

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Si algo ligero...

Si algo ligero y susurrante te rodea
como el esplendor de las glicinas en este muro,
entonces es la hora de este dolor
en el que no eres rico ni te agotas,
ni como la flor ni como la luz:
llegando en rayos, transformándose,
actuando en torno a formas similares
que entrelazan todo en la única ebriedad,
ese único terciopelo en el que descansa todo,
tan tranquilo e intocado,
trazando las fronteras, suspendiendo el tiempo,
y nada ocurre en ese dolor.


Traducción: José Manuel Recillas










DIANE WAKOSKI

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El mecánico
La mayoría de los hombres usan
los ojos
como metrónomo
para marcar el compás
del caminar de una mujer
cómo sus caderas se ciñen
contra la tela, igual que los higos
en el árbol
justo antes de reventar
sus moradas pieles,
para medir qué tanto
de su andar emplea en la cama
de noche,
la jarra del cielo
llenándose de vía láctea
centellea cada vez
que ella mueve los labios.

pero, claro,
los secretos
no son los golpes obvios
en la canción
que cualquier baterista puede dar

oyendo la velocidad del motor
—hecho también de golpes—
tan rápidos,
sutiles, supongo,
que llegan como un sonido continuo
o el corazón que, por supuesto,
golpea sin ventilador
que lo mantenga
fresco;
es una prueba,
un ritmo,
que no podrían ver
aquellos ojos medidores
aunque tal vez haya algunos
con dedos y oídos
tan cerca de los motores
con aceite limpio circulando por los oídos
que depure la sesera,
quizás algunos...

puedan decir
en qué consiste
el secreto sangrar de una mujer

Como mujer
con estrellas untuosas
en todos los puntos
de mi piel
nunca podría
fiarme…

MARIA POLYDOURI

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Ni aquí siquiera, en esta tierra extraña donde me ha arrojado,
volteándome la ola de la desventura,
pude encontrar la paz sepulcral de los naufragios.
Por más que la negra sed agite mis entrañas,
aunque mi voz se ahogue gimiendo de dolor, 
siempre seré la víctima con que juegan los sueños.
Cuando esos dos ojos tuyos lucían sobre mí,
rasgando el fondo oscuro de mis pensamientos,
sin darme cuenta hallaba el camino hasta tus labios.
Estoy yaciendo frente a ti, y sueño con palacios
de hadas, como aquellos que prefiere el cuento,
y no veo como entras en la vida igual a un dios, tú, 
y cuán indignas son mis vestiduras...


Traducción: Juan Manuel Macías

ARTHUR RIMBAUD

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EL DURMIENTE DEL VALLE

Un hoyo de verdor por donde un río suena
engarzando en las yerbas, locamente, jirones 
de plata; donde el sol de la altiva montaña
relumbra: un vallecito amado por la luz.

Un soldado sin casco y con la boca abierta,
al que baña la nuca un fresco berro azul,
tendido bajo el cielo, duerme sobre la yerba,
pálido entre lo verde donde el fulgor se cierne.

Los pies, entre gladiolos, duerme y sonríe, como
sonreiría un niño enfermo, en su sueño descansa,
lo acuna con calor Madre Naturaleza.

Los aromas no logran que lata su nariz;
duerme al sol y una mano reposa sobre el pecho
tranquilo. Con dos puntos rojizos al costado.

Octubre, 1870
Traducción: Antonio Martínez Sarrión

CHARLES BAUDELAIRE

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El vino de los amantes

¡Hoy el espacio es fabuloso!
Sin freno, espuelas o brida,
Partamos a lomos del vino
¡A un cielo divino y mágico!

Cual dos torturados ángeles
Por calentura implacable,
En el cristal matutino
Sigamos el espejismo.

Meciéndonos sobre el ala
De la inteligente tromba
En un delirio común,

Hermana, que nadas próxima,
Huiremos sin descanso
Al paraíso de mis sueños.



RAFA CORRECHER

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Qué soy en estas manos,
en esta idea de carne y sangre enfrentada a un espejo.
Qué cinta  sujeta esta corona imaginaria de palabras.

DEREK WALCOTT

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EN OTRA PARTE


(Para Stephen Spender)
En algún lugar un caballo blanco galopa con sus crines al aire corcoveando en torno a un campo cuyos postes están rodeados con alambre de espino, y los hombres rompen piedras o reúnen las gavillas en almiares.
En algún lugar las mujeres están hartas del embozado sollozo del mar, ya que los esquifes de los pescadores siguen haciéndose a la mar. Es azul como la paz. En algún lugar están ahítos de historias de torturas.
En algún lugar hubo un arresto. En algún lugar se recogió una pequeña cosecha de cadáveres en un camión. Los soldados descansan en algún lugar junto a la carretera, o fuman en un bosque.
En algún lugar ruge la ira en una conferencia por una atrocidad. en algún lugar se arranca una página, y de algún modo el follaje no parece ya hojas, sino camuflaje.
En algún lugar hay un camarada, un escritor que yace con los ojos muy abiertos sobre el tictac de un colchón, que no leerá esto, ni escribirá. ¿Cómo hacer una pluma?
Y henos aquí libres por algún tiempo, pero en…