viernes, 1 de marzo de 2013

CÉSAR SIMÓN

Quien celebra los días
no los celebra.
Quien levanta la copa
nada ofrece.
(Abrir una ventana y desnudarse
es más que trascendente.
Amar es tenebroso;
acariciar, oscuro;
pero quien acaricia lo comprende).
Nunca he brindado por la vida; soy la vida;
por lo tanto, la vivo plenamente.

¿He buscado la vida sin hallarla?
¿Estuvo en cada instante?
¿La conocí a través de la pereza
y de la dispersión,
del ocio sin placeres y del tedio?
La conocí y la fui tan plenamente
que no he necesitado celebrarla.
Por haberla perdido y malogrado,
por eso fui la vida sin saberlo.
Quien no contempla el mar no lo comprende.

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