jueves, 25 de abril de 2013

CHARLES SIMIC


EL FUTURO


Debe tener una razón para ocultarnos
sus múlti­ples sorpresas
y sin duda esa razón tiene que ver algo
con la com­pasión o con la malicia.

Sé que la may­oría de nosotros le teme,
y segu­ra­mente ésa es la explicación
por la que nunca hemos sido pre­sen­ta­dos de man­era apropiada
aunque somos vecinos

que con fre­cuen­cia se topan
por acci­dente y después se quedan parados
mudos y avergonzados,
antes de fin­gir que nos llama la atención

una paloma posada en la banqueta
o bien un niño que se dirige a la escuela
más allá de la car­roza fúne­bre llena de flores
esta­cionada enfrente de una dimin­uta igle­sia gris.


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