GONZALO ROJAS

Fundación de Valparaíso (fragmento)


III


Todo es estrecho y hondo
en este suelo ingrávido. Las flores
crecen sobre cuchillos. Boca abajo en la arena
puede oírse un volcán. Cuando la lluvia
la moja, se despeja
la incógnita, aparece
una silla fantástica en el cielo,
y allí sentado el Dios de los relámpagos
como un monte de nieve envejecido.

Todo es estrecho y hondo. Las personas 
no dejan huellas, porque el viento
las arroja a su norte y su vacío:
de modo 
que de improviso
yo salgo a mi balcón y ya no veo a nadie.
No veo casas ni mujeres rubias.
Han desaparecido los jardines.
Todo es arena invulnerable. Todo
era ilusión. No hubo
sobre esta orilla del planeta nadie
antes que el viento.

Entonces, corro hasta las olas, me hundo
en su beso, los pájaros
hacen un sol encima de mi frente.
Entonces, tomo posesión del aire,
y de las rocas temporales,
en el nombre del viento que sale de las cosas
infladas por el viento.



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