sábado, 6 de abril de 2013

YEHUDA AMIJAI


La celeridad de la distancia que nos separa:

no que uno se vaya y el otro se quede,

sino la doble celeridad de dos que se van.



De la casa que destruí, ni siquiera los pedazos eran míos.

Y las palabras que quisimos decirnos a lo largo de nuestra vida

eran como un preciso montón de ventanas junto a un nuevo edificio,

cuando todavía callábamos.



No sé lo que te ha pasado desde entonces

como tampoco sé como me ha pasado

lo que me ha pasado desde entonces:

recordar es una forma de esperanza.



Traducción del hebreo de Raquel García Lozano




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