domingo, 29 de septiembre de 2013

JUAN PABLO ZAPATER

ME DESPIERTO.
Permanezco tendido boca arriba todavía un instante
y una inmensa extrañeza se apodera
de mi cuerpo aturdido.
Intento distinguir el dormitorio,
el olor del letargo que acostumbro, sin lograrlo del todo.
A ciegas palpo el borde de la cama, la llave de la luz
que se resiste. Me incorporo pisando con cuidado
avanzo torpemente por el cuarto,
tropezando desnudo con la ropa que cuelga del perchero.
Tanteo la pared hasta sentir la forma
del cierre que condena una ventana
y acciona el mecanismo,
pero sólo la noche nos inunda.

Y escucho entonces la cadencia
de tu respiración dormida,
y recuerdo tu carta
y mi llegada.

(de "La Coleccionista")




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