domingo, 20 de octubre de 2013

RAFA CORRECHER

XXXIX

Este peso esencial,
doloroso
pero también abierto a la alegría
pone nombre a las cosas.

Y el tiempo que nos queda
bajo su consistencia,
un hilo
desmembrado
de otro hilo-
es como un despertar de tempestades.

Su límite me embriaga
cuando cruzo
la orilla equivocada del silencio.






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