JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

ELEGÍA EN LISBOA


"Náo havia relógios naquela cidade sem tempo."

JOSÉ AGOSTINHO BAPTISTA


Todo lo que dijimos del amor,
esa sangre que se adentra como un sueño en el río
que se acerca a su fin,
tiene esta tarde la áspera caricia
que poseen las preguntas
cuando se adentran hacia su pasado.

Siempre se miente en los regresos,

porque, de pronto, cambia el tacto de la calle
bajo nuestros pies, el asfalto errático
que moldea la vida,
esta ciudad que vuelve a todas las palabras.

 Y ahora ya no importa demasiado
qué tejados te cubren,
qué cafés te resguardan
del miedo al abandono

o debajo de qué avenidas
llegaste a intuir el sonido del mar
-esa sal incolora 
que da nombre al deseo.

Quizá porque lo sabes desde siempre,
tal vez porque se agotan los lugares,
borras de esta ciudad todos sus nombres
como quien borra desde dentro
una cronología de demoras
para llegar al agua,

ese lugar que queda de nosotros
al apartar los restos de la espera.




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