ABU NUWAS

Un desgraciado hizo alto para interrogar, lamentándose, a
los vestigios
y yo hice un alto para preguntar por la taberna de lugar.
El llora por las ruinas de los Asad, que ya pasaron.
¡Mal hayas! Dime quiénes son los Banu Asad, Tamim,
Qays y sus compañeros
Los beduinos no son nadie ante Dios.
Que no se sequen las lágrimas de quien llore por una piedra
ni halle serenidad el corazón  de quien se inclina por una 
estaca.
¡Qué diferencia entre quien describe en la taberna las
excelencias del vino
y aquél que llora por una zanja y una camella!
Deja esas cosas inexistentes y bebe vino añejo azafranado,
de ese que separa al cuerpo del espíritu,
escanciado por la mano de un joven de fino talle,
derecho como una rama de sauce que la fatiga no curva.
¿No ves que el rostro de la tierra brilla revestido con los
tapices de Leo?
La primavera les ha tejido un brocado recubriéndolos de
flores,
juntas o separadas, y en su sazón.

Traducción: Josefina Veglison

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