jueves, 28 de febrero de 2013

SALVADOR ESPRIU - OVIDI MONTLLOR


Assaig de càntic en el temple


Oh!, què cansat estic de la meva covarda,
vella, tan salvatge terra,
i com m'agradaria d'allunyar-me'n,
nord enllà, on diuen que la gent és neta,
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç.

Aleshores a la congregació,
els germans dirien desaprovant:
"Com l'ocell que deixa el niu,
així l'home que abandona el seu indret",
mentre jo ja ben lluny, em riuria,
de la llei de l'antiga saviesa
d'aquest meu àrid poble,

Però no he de seguir mai el meu somni,
i em quedaré aquí fins a la mort,
car sóc també molt covard i salvatge,
i estimo a més amb un desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.



lunes, 25 de febrero de 2013

ENRIQUE LIHN

PORQUE ESCRIBÍ

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendía la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esa rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entero entre las manos
- ¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria -,.
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces.
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río;
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudaran
de mi existencia real
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.

En su origen el río es una veta de agua
- allí, por un momento, siquiera, en esa altura -
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están broncéandose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo pude reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí estoy vivo.


domingo, 24 de febrero de 2013

RAFA CORRECHER


Sueño

a Jorge


Un día gris, sobre su nave,

Temístocles les dijo a sus guerreros

que no temieran a la muerte.


Entonces una ola chocó contra su barco

y los lanzó muy lejos,

más allá de las rocas.


Entre la espuma vio morir a muchos de sus hombres,

también sobre la playa los cadáveres

de aquellos

a los que tantas veces llevó hasta la victoria.


Sus ojos se cerraron y un sueño muy profundo

llegó con su cansancio:

siglos después algunos, muy jóvenes guerreros,

gritaban sus proclamas

frente a un mural de escudos transparentes,

bajo las lejas blancas

de una colina dócil,

tan familiar como la arena

que ahora se escapaba entre sus dedos.









MIGUEL VEYRAT

VIAJE INFINITO A TEBAS

Descoso la herida de la frente
con las mismas manos
con que abrí el ocaso. Un pálido
flujo se mueve desde
dentro, filtra el leve
ademán que indica
el giro hacia la noche.
Por la brecha volando
sale un pájaro -cruza el mundo
y reposa sobre el frágil
muro en que cantaba
el destino. De la herida
cae rodando la sesera -como
un dios que agoniza
clausurando posible paraísos.
En este lugar ya sobraba
todo atisbo de razón.
Las brasas se asfixiaron.
El sol no existe. Allá a lo lejos
quedan floreciendo los naranjos.


Del poemario "Poniente" de Miguel Veyrat, publicado por Bartleby editores (2012) 


viernes, 22 de febrero de 2013

ANTONIO MACHADO


Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y más que un hombre al uso que sabe su doctrina
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y está al partir la nave que nunca ha de tornar
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.




miércoles, 20 de febrero de 2013

RAFA CORRECHER

Febrero

a mi amigo Rafa Coloma


No soporto los días grises, incluso el mar parece más distante, más frío. Todo es, al final, una capa de claroscuro que viene de arriba, como si alguien bajase una persiana metálica hasta la arena.

Y, sin embargo, llega esta claridad vieja de las nubes donde sólo pueden orientarse las gaviotas.

Lo malo de todo esto, o lo bueno, según se mire el tinte de esta penumbra meditativa, es que se pueden descubrir secretos de uno mismo imposibles de apreciar a la luz del sol. 

Aunque, como dice un buen amigo, secretos hay en todas partes, hasta en febrero.


EUGENIO MONTALE

Siria

Decían en la Antigüedad que la poesía
es una escalera a Dios. Tal vez no lo sea
cuando me lees ahora. Pero lo supe el día
que por ti volví a encontrar mi voz, disuelto
en un rebaño de nubes y de cabras
revoltosas, que desde un risco acababan con las hojas
del ciruelo y la anea, y los rostros enflaquecidos
de la luna y del sol se fundían;
el motor estaba averiado y una flecha
de sangre sobre una roca señalaba
el camino de Alepo.



miércoles, 13 de febrero de 2013

"POESÍA RESCATADA"





Recital "POESÍA RESCATADA"

Próximo viernes, 22 de febrero de 2013 a las 20,00 

Porque pensamos que el único rescate que precisa una crisis 

es el de las palabras; los poetas Rafa Correcher, Rebeca Diaz, 

Luci Romero y José Ángel García os proponemos una 

conversación poética, sin ningún tipo de interés más allá de 

un encuentro agradable, sobre la poesía de Portugal, Italia, 

Irlanda, Grecia y España- los PIIGS-. 



Correrá a cargo de Mara Munafo y Eirini Delaki la lectura de

los poemas en italiano y griego respectivamente.


Todo ello en el agradable escenario de la Llibreria Ramon 

Llull (C/ Ramón Llull 41), donde podréis escuchar los 

poemas en su lengua original, y también traducidos. 

Animaos todos a participar en esta velada mediterránea.



(Diseño ilustración: Agustín García Caballero)



martes, 12 de febrero de 2013

YORGOS SEFERIS

Andrómeda



Se abre otra vez la herida de mi pecho

cuando declinan las estrellas y se hace una misma sangre con

mi cuerpo

cuando el silencio cae bajo los pasos de los hombres.



Estas piedras que se hunde en el tiempo ¿hasta dónde me

arrastrarán?

El mar, el mar ¿quién podrá agotarlo?

Cada mañana veo las manos que hacen señas al buitre y al

halcón

atada a este peñasco que el dolor ya ha hecho mío,

miro los árboles cómo respiran la negra calma de los muertos

y luego la sonrisa sin despliegue de las estatuas.





lunes, 11 de febrero de 2013

JUAN FARIAS "A la sombra del maestro"


Quisiera contaros la historia de esta historia, “A la sombra del maestro”, el discurrir de sus paisajes y también la experiencia íntima de sus personajes;  ¿pero cómo hablar de este pequeño universo literario sin desvelaros demasiados secretos?

Os diré, eso sí puedo hacerlo sin reparos,  que Juan Farias, su autor, era un escritor gallego nacido en 1935 en un pueblecito de La Coruña, en unos años en los que nuestro país pasaría de la dulce esperanza de la libertad y del progreso a la dolorosa decepción  del oscurantismo y la derrota.

La obra de Farias habla de compromiso político y social, del mundo rural gallego y de su posguerra. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención, es su claridad, y espero no estar desvelando todavía ningún secreto esencial.

Menciono la claridad porque nuestro autor explica las cosas y expone los sucesos, entendiendo que el lector no alberga maldades ni dobleces, y le habla con toda franqueza, con la franqueza y la sencillez con la que hablan los niños.

Sabéis todos de esa capacidad de asombro que tienen los niños, y eso es lo que nos pide humildemente Farias en este libro. El asombro es vital para que se produzca la magia de la comunicación.

Farias quiere que seamos esponjas de conocimiento que absorben sus palabras,  pero a la vez nos exige un ejercicio de reflexión y compromiso. Nos pide que olvidemos la costumbre porque esa es la muerte del asombro. Nos pide, que en nuestro camino hacia el trabajo, nos detengamos a contemplar el delicado canto de un gorrión escondido en la caracocha del castaño más viejo del pueblo.

Por cierto, ¿Sabéis qué es una caracocha? ¿Y sabéis que los castaños de este pueblo tienen nombre?

Tampoco os voy a desvelar este secreto. Tened paciencia.

Si os puedo decir, sin embargo, que “A la sombra del maestro” se publicó por primera vez hace 17 años y que hoy este libro llega de nuevo hasta nosotros de la mano de un ilusionante proyecto cultural “Shalakalibros  editorial”, impulsado por mis queridos libreros Nuria y Francis.

Vuestra iniciativa nos debe conducir, a todos los que  estamos hoy aquí para celebrar a Farias y su obra, hacia un compromiso con la cultura y la libertad.

Vosotros sois el nexo absolutamente imprescindible, el catalizador que provoca la magia de la lectura.  

Y no sois menos importantes. Sin quererlo o mejor, queriendo, sois personajes de esta novela. También sois, en cierta medida, “nuestros maestros” por vuestra dedicación y por todo el cariño que ponéis en el ejercicio de vuestro trabajo diario, y sobre todo porque leer es quizás, la única forma de heredar el conocimiento.

En palabras del propio Juan Farias “algo sin lo cual el héroe no puede ponerse en camino y conseguir la libertad”. Y este camino empieza a vuestro lado, entre estanterías repletas de libros.

En fin, como no quiero revelaros ningún secreto, sólo os  contaré que este librito también está lleno de poesía y de lugares comunes.

Un pueblo a orilla mar donde el agua no se decide a ser ni sosa, ni salada. Pueblo de un rico con muchos pobres, donde lo antiguo es lo común y del que se escuchan muchas historias:  
la de un Alcalde especulador, experto en regalías y halagos; la de un escribidor municipal que sueña con escribir un soneto; pero sobre todas, la de un maestro defensor del conocimiento y la igualdad, un maestro al que por empeñarse en enseñar, que es decir verdades, le quitaron la escuela.

Pero esto tampoco es ningún secreto, en palabras de Elías Canetti, premio nobel de literatura en 1.981

"Lo esperanzador de todo sistema es, precisamente, aquello que es excluido de él".


Rafa Correcher 








domingo, 3 de febrero de 2013

JORGE LUIS BORGES

El Sur


Desde uno de tus patios haber mirado 
las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor de jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
-esas cosas, acaso, son el poema.

sábado, 2 de febrero de 2013

SOPHIA DE MELLO BREYNER


Muerta

Muerta,
Qué clara eres,
Qué frescura quedó entre tus dedos...

Eres una fuente
Con piedras blancas en el fondo,
Eres una fuente que de noche canta
y silenciosamente
vienen peces de plata a la superficie de agua.

Muerta qué clara eres,
y florecida...

Eres la brisa
Que en un gesto de adiós pasa en las hojas,
Eres la brisa que lleva los perfumes y los derrama,
¡Eres los pasos leves de la brisa
Cuando en las calles ya nadie pasa!

Eres una rama de tilo donde el silencio florece,
Eres un lago donde las imágenes se inquietan,
Eres la secreta nostalgia de una fiesta
Que en los jardines murmura.

Cantando
Deslizando las manos por los muros
Pasas recogiendo
La sangre bermeja y madura de las moras.

Vas y vienes
Solitaria y transparente
y la memoria de las cosas te acompaña.

Muerta qué clara eres,
¡Y perdida!

Eres la medianoche de la noche,
Eres la terraza que da al viento,
Eres una pena solitaria y franca,

Las sombras vuelven a bailar,
El perfume de las algas sacia el aire
y las ramas se recuestan sobre las ventanas:

Suaves cabellos de pena tiene la brisa.
Sola pasas al fondo de las avenidas.
No muestras tu rostro,
Pasas de espaldas con un vestido blanco.

¡Eres leve y dulce como un sueño!
El soplo de la noche se llena de angustia
y de mí surgen palabras solitarias:

Eres el perfume de infancia que hay en las rocas,
Eres el vestido de infancia que hay en los campos,
Eres la pena de infancia que hay en la noche.

Súbitamente
Alcanzo pierdo la forma de tu rostro:

¡Qué fresca eres!
Pasas y de tus dedos corren fuentes.
¡Qué leve eres,
Más leve que una danza!

Apenas llegaste, apenas volviste, apenas te vi
Ya en el fondo de los caminos te extinguiste:

Arena lisa y blanca que ningún paso pisa
Pena franca
Angustia fuente fresca y brisa.


(Versión de Diana Bellessi)