domingo, 27 de octubre de 2013

SALVATORE QUASIMODO

QUIZÁS EL CORAZÓN

Se ahondará el áspero aroma de los tilos
en la noche lluviosa. Será vano
el triunfo de la alegría, su furia,
su dentellada de rayo que destruye.
Apenas permanece la indolencia entreabierta,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba
igual que un lento vuelo de pájaros
entre cendales de niebla. Y aún esperas
no sé qué cosa, oh mi extraviada; quizá
una hora decisiva, que reclame
el principio o el fin: la misma suerte
ya. Aquí el negro humo de los incendios
aún nos reseca la garganta. Si puedes,
olvida aquel sabor de azufre,
y el miedo. Nos fatigan las palabras,
se elevan desde un agua apedreada;
quizás nos queda sólo el corazón, quizás el corazón...

Traducción: Antonio Colinas

FORSE IL CUORE

Sprofonderà l'odore acre dei tigli
nella notte di pioggia. Sarà vano
il tempo della giogia, la sua furia,
quel suo morso di fulmine che schianta.
Rimane appea aperta l'indolenza,
il ricordo d'un gesto, d'una sillaba,
ma come d'un volo lento d'ucelli
fra vapori di nebbia. E ancora attendi,
non so che cosa, mia sperduta; forse
un'ora che decida, che richiami
il principio o la fine: uguale sorte,
ormai. Qui nero il fumo degli incendi
secca ancora la gola. Se lo puoi,
dimentica quel sapore di zolfo
e la paura. Le parole ci stancano,
risalgono da un'acqua lapidata;
forse il cuore ci resta, forse il cuore...


miércoles, 23 de octubre de 2013

JOHN ASHBERY

PARA SER AFRENTADOS

Durante un rato captamos el espíritu de las cosas
tal como habían ido a la deriva en el pasado. Y llegamos
a conocerlas muy bien. Se deslizaban telarañas
sobre la costa. Impávida, la chica hurgó
hasta sacarlas de las nubes, siendo como eran todas misteriosas                                                   
y correosas. Después una mortaja se alzó
con ellas sobre el sueño de cemento de los taxis y la vida.
Esta era la más o menos previsible
manera de salir corriendo de las cosas. Y de volver
juntas de nuevo. Lo que no podíamos ver era
un placer. Julio pasó muy rápido.

Más que lo que pasaba, más incluso
que un deshacerse de círculos cerca del medio
y del final, era la vela que estaba en la bóveda,
mascullando inclemencias del tiempo,
los hastiales. Imagina una película que es igual
que la vida de alguien, la misma duración, los mismo índices.
Ahora imagina que actúas en ella, de secundario,
un papel de hecho más importante que los protagonistas.
¿Cómo juzgas que está más que
mediada? Cuando una tundra en tonos pastel
entra en tropel por todos los lados como una mandala,
no hay sitio al que la niña chiquita pueda ir.
Juega con nosotros, en nuestra cabalgata; uno se avergüenza
de haber estado fuera tanto tiempo y dejado que lo que fuese
llegara al estado en que ahora está. Demasiado tarde, la cabeza                                                   del jabalí resplandece sobre la chimenea con solitario
fastidio arquetípico por el modo en que el tiempo acaba de pasar.
Es demasiado tarde para los húsares y la figura inclinada
al fondo: cuando era joven yo
pensaba que él era un mago o quizás un olvidado
charlatán de una remota capital. Ahora no estoy seguro.


(De "Un país mundano" Editorial Lumen, traducción de Daniel Aguirre)


martes, 22 de octubre de 2013

JOSÉ HIERRO

Es cosa de libélulas,
de caballitos del diablo; aletean eléctricos,
vibran como cuerdas de una guitarra
que alguien acaba de pulsar;
zigzaguean como relámpagos,
rubrican la mañana azul.

Cosa también de cazadores de libélulas:
nos dejan en los dedos un grumillo de muerte,
un residuo viscoso, una turbiedad amarilla.

A veces se realiza el milagro:
el cazador cobra su pieza intacta y viva.
Comienza entonces la tarea primorosa del entomólogo:
le clava un alfiler para que muera poco a poco 
a fin de que conserve intacta su belleza,
su perfección, su apariencia de vida
(porque de eso se trata).
Es cosa de entomólogos, es cosa de poetas,
maquilladores y embalsamadores de cadáveres.

Es cosa de gusanos de seda:
segrega tenues hilos de oro
con los que van edificando
su alcázar, cárcel, túmulo,
su oscuridad definitiva;
se desangran en oro, resignados
a no ver desde fuera nunca jamás su obra concluida.





domingo, 20 de octubre de 2013

RAFA CORRECHER

XXXIX

Este peso esencial,
doloroso
pero también abierto a la alegría
pone nombre a las cosas.

Y el tiempo que nos queda
bajo su consistencia,
un hilo
desmembrado
de otro hilo-
es como un despertar de tempestades.

Su límite me embriaga
cuando cruzo
la orilla equivocada del silencio.






JOHN HEWITT

Paisaje

Para un campesino el paisaje vivo es
en cierto nivel un mapa de parentesco,
y en otro, apenas debajo de éste, un gráfico con instrucciones,
jamás en nivel alguno una vista hermosa:
el cielo es un manual de trabajo o de ocio;
el viento en un punto cardinal es el rumor del heno,
en otro un largo día en la turba sobre el musgo;
el paisaje es familias, y un hombre solo
que hierve una ollita, y cartas una vez al año;
es también, apoyando esto, buen grano
y pasto estival para ovejas libres de sarna
y acres en barbecho esperando el lino.
Así que hablar del tiempo también es hablar de vida,
y vida es hombre y lugar y estos tienen nombre.

Traducción: Jorge Fondebrider

Landscape

For a countryman the living landscape is
a map of kinship at one level,
at another, just below this a chart of use,
never at any level a fine view:
sky is a handbook or labour or idleness;
wind in one airt is the lapping of hay,
in another a long day at turf on the moss;
landscape is families, and a lone man
boiling a small pot, and letters once a year;
it is also, underpining this, good corn
and summer grazing for sheep free or scab
and falow acres waiting for the lint.
So talk of weather is also talk of life,
and life is a man and place and these have names.




jueves, 17 de octubre de 2013

BEN OKRI (Elegía Africana)



Somos los prodigios que Dios hizo
para probar la fruta amarga del Tiempo.
Somos muy valiosos.
Y un día nuestro sufrimiento
se transformará en las maravillas de la tierra.
Ciertas cosas que ahora me abrasan
se trocan en oro cuando estoy contento.
¿Véis el misterio de nuestro dolor:
lidiar con la pobreza
al tiempo que cantamos y soñamos cosas bellas
y que nunca maldigamos la calidez del aire
ni la fruta cuando está sabrosa
ni las luces que con suavidad rebotan en las olas?
Bendecimos las cosas hasta en el dolor.
En silencio las bendecimos.
Por eso nuestra música es tan dulce.
Hace que el aire recuerde.
Se urden prodigios secretos
que sólo el Tiempo desvelará.
También yo he oído cantar a los muertos.
Y me cuentan que
esta vida es buena,
me dicen que la viva con sosiego
con fuego, y siempre con esperanza.
Hay prodigio aquí,
y hay sorpresa
en todo lo que mueve lo invisible.
El océano está lleno de canciones.
El cielo no es enemigo.
El destino es nuestro amigo.

Traducción: Natalia Garbajosa




domingo, 13 de octubre de 2013

RAFA CORRECHER

XL


Callan los árboles su invierno
y mi escritura
es un filo de luz que poda
sus ramas
desde el ojo de buey hecho en las nubes.

Su fiebre es un regreso a lo profundo
desde lo perdurable,

como el poema cuando logra
la consistencia de ser agua


y borra por completo mi presencia.



miércoles, 9 de octubre de 2013

RAFA CORRECHER

XLI


 Tú eres presagio sin abrir
en el gesto enlutado de mi boca.

Una cerilla vuelta del revés,

apenas un espacio entre los libros.

Perdido en mi disfraz de reticencias
espero la derrota
o volver a nacer en tu cristal,

porque detrás de ti
esta ciudad tan solo es una nube,

lejas de barro que caminan
con reglas de dudosa exactitud,

extraños;

espejos, sin embargo,
que reflejan

el texto que ahora dictas en mi oído. 



domingo, 6 de octubre de 2013

RAFA CORRECHER

XXXII




Aridez en la forma
de deslizar mis manos
sobre la duda
en una habitación
cargada de palabras hasta el límite.

Porque sucede así,
es como si cogiera una manzana roja
y lustrara
su piel brillante
un poco más.

No hay epitafio
para promesas incumplidas
en la escritura honesta,
y tú lo sabes;

 aunque la monda de la fruta está en mis manos,

tuyo es el corazón de la manzana.