martes, 23 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD AMIGOS





Assim
pouco a pouco
escolhi
O presente silêncio
Silêncio
tão pouco querido
oh, derradeiro momento
Silêncio
Momento
Silêncio

lunes, 15 de diciembre de 2014

CON VOZ DE MUJER

Miércoles, 17 de diciembre a las 19,30 horas: en LOCA BOHEMIA, Calle Enrique Navarro, 8 de 46020 Benimaclet (Valencia)
JAM POÉTICA: "CON VOZ DE MUJER"
Diseño gráfico cartel: Ana Vázquez Moya.



VICENTE ALEIXANDRE

COMO MOISÉS ES EL VIEJO

Como Moisés en lo alto del monte.

Cada hombre puede ser aquél
y mover la palabra y alzar los brazos
y sentir como barre la luz, de su rostro,
el polvo viejo de los caminos.

Porque allí está la puesta.
Mira hacia atrás: el alba.
Adelante: más sombras. ¡Y apuntaban las luces!
Y él agita los brazos y proclama la vida,
desde su muerte a solas.

Porque como Moisés, muere.
No con las tablas vanas y el punzón, y con el rayo en las
alturas,
sino rotos los textos en la tierra, ardidos
los cabellos, quemados los oídos por las palabras terribles,
y aún aliento en los ojos, y en el pulmón la llama,
y en la boca la luz.

Para morir basta un ocaso.
Una porción de sombra en la raya del horizonte.
Un hormiguear de juventudes, esperanzas, voces.

Y allí la sucesión, la tierra: el límite.
Lo que verán los otros.





jueves, 11 de diciembre de 2014

SAMUEL BECKETT

Muerte de  A. D.

y ahí estar ahí aún ahí
apretado a mi vieja tabla picada en negro como de viruela
durante días y noches molidos ciegamente
de estar ahí de no huir y huir y estar ahí
inclinado a confesar un tiempo que agoniza
haber sido lo que fue hecho lo que hizo
de mí de mi amigo muerto en el día de ayer con el ojo brillante
con los dientes largos jadeando en su barba
devorando la vida de los santos una vida por día de vida
reviviendo de noche sus negros pecados
muerto ayer mientras que yo vivía
y estar allí bebiendo por encima de la tormenta
la culpa del tiempo irremisible
aferrado a la vieja madera testigo de partidas
testigo de regresos

Soy un discurrir de arena que resbala...

soy un discurrir de arena que resbala
entre la duna y los guijarros
la lluvia del verano llueve sobre mi vida
sobre mí vida mía que me persigue y huye
y tendrá fin el día del comienzo

caro instante te veo
en el retroceder de este telón de bruma
donde ya no deberé pisar estos largos umbrales movedizos
y viviré lo mismo que una puerta
que se abre y se vuelve a cerrar

Quisiera que mi amor muriese...

quisiera que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba


                           De: Poemas en francés 1947-1949, Traducción de Jenaro Talens 



martes, 9 de diciembre de 2014

CARLOS MORALES DEL COSO



EL VIEJO
                                                                  a Ángel Crespo

Cuando las cosas se van, cuando las cosas
recogen sus cosas del armario,
y dicen que se van,
y por última vez en la puerta se vuelven,
y sus ojos te dejan -llamándote- en los ojos,
y tú no les contestas
porque hay lluvia en el pecho,
porque una voz te llama
pasando su lengua por tu mano,
y ese viento
con su rabo feliz ahuyentando la vida,
y esa luz de pronto, esa luz airada
golpeando de pronto
la ventana con sus dientes -llamándote-,
luz que entra
y al llegar a la cama se detiene
y te observa en medio de lo oscuro
como águila al conejo que asustado bajo la zarza llora.
Es inútil levantar la mano. La mano no se mueve.
Inútil es también abrir la boca.
La boca no puede cantar, la boca no sabe cantar
cuando las cosas te miran
y no te reconocen y dicen que se van,
que nada queda ya que las retenga en casa,
nada de cuanto hubo, nada que no sea
ese viejo austero y recostado como un bronce
que mirando al Sur bajo la salicaria duerme,
y en cuyo ojos fríos los pájaros viene a morir,
y no lo saben.

de "El Libro del Santo Lapicero"
Valdepeñas, 2000




sábado, 6 de diciembre de 2014

ZBIGNIEW HERBERT

Leer la mano

Todas las líneas descienden al valle de la palma
hasta un hueco en que burbujea la diminuta fuente del destino
Aquí está la línea de la vida
Mira recorre como una flecha
el horizonte de los cinco dedos iluminados por su corriente
que se levanta venciendo todos los obstáculos
y nada es más hermoso ni más fuerte
que su lucha por seguir adelante

Comparada con ella qué indefensa la línea de la fidelidad
como un grito en la noche un río en el desierto
concebido en la arena y muriente en la arena
Tal vez continúa más abajo de la piel
parte el tejido de los músculos y penetra en las arterias
para que de noche podamos ver a nuestros muertos

allá abajo allá adentro donde la memoria y la sangre fluyen
tiros de minas pozos cámaras
llenos de oscuros nombres

Esta colina no estaba aquí
Después de todo recuerdo
que había un niño de tan redonda ternura como si
una lágrima ardiente de plomo
hubiera caído en mi mano
Después de todo recuerdo el pelo
la sombra de una mejilla
frágiles dedos y el peso de una cabeza durmiente

¿Quién destruyó el nido, quién apiló
el monte de indiferencia que no estaba aquí?

¿Por qué no pones la palma de tu mano
contra tus ojos?

Nosotros echamos la suerte
Estamos aquí para saber  





De "Informe sobre la ciudad sitiada"
Traducción de José Emilio Pacheco
Universidad Autónoma Metropolitana
Azcapotzalco, D.F, México   1992

jueves, 4 de diciembre de 2014

LECTURA DE POEMAS

Valencia, Librería Bartleby (Calle Cádiz, 50) próximo martes día 9 de diciembre, a las 19,30 horas lectura de poemas a cargo de Mar Busquets Mataix y Rafa Correcher.


Había un tenue 
sabor a antiguo
cuando al intentar tu nombre
te vertías, imprevisible,
en la eterna penumbra de palabras.


...

No existe el tiempo
el día es largo
y tú me hablas
de lo que jamás supe,
de que la vida no es corta
ni larga,
de que la vida es, sencillamente,
y nos deja ser
a su lado
y así somos eternos presentes,
navegantes eternos.
...

Que al encontrarte te perdiera
demuestra la existencia de los agujeros negros
y de la materia oscura.



Mar Busquets Mataix


Porque el agua carece de memoria
reparte sus sentidos,
busca tras los espejos
discretos minerales
como la plata antigua de los peces.


...

Tus ojos son como casas vacías.

Inmensos cementerios
color verde.
...

Por tu pupila,

en círculos,
un pequeño albatros
transparente

vuela.



Rafa Correcher




jueves, 20 de noviembre de 2014

MIGUEL SÁNCHEZ GATELL

Algunas notas sobre “La lucidez del número” 
Por Mar Busquets y Rafa Correcher
Después de casi diecisiete años de silencio editorial, aparece ahora publicado por Bartleby Editores el último trabajo de Miguel Sánchez Gatell, (Madrid, 1965) "La lucidez del número" . 
Hay en este libro de poemas un espacioso lugar donde cabe la reflexión y la renovación de la memoria colectiva, con un aliento demostrativo y real, deslumbrante, benefactor pero también lleno de dudas e interrogantes que el poeta y su personaje poético van desgranando a medida que avanzamos en la lectura.
Pitágoras y sus discípulos pensaban que la realidad era el número. El cosmos, creían ellos, estaba constituido tan armoniosa como matemáticamente.
El número se acomoda en la música, es razón y compás, armonía y esfera, aunque también imperfección cuando se alude a los número impares, a los números primos, a ese abandono y aislamiento de ciertas cifras que prueban como no todo es equilibrado y perfecto en un mundo en el que la perfección no existe, aunque la busquemos en la frontera que separa la inteligencia de la emoción, en la verdad perdida de su propia lucidez.
Y asistimos así, a una lucha del sujeto entre el anhelo por ser clasificado o nombrado y lo que realmente  perciben sus sentidos, esa intensidad que configura la vida.
Frente a ese dibujo vital, el número es medida, explicación, referencia y el sujeto le pide a los sucesos, a su propio pensamiento, a sus anhelos, el mismo comportamiento que a la razón del número, aunque, en ocasiones, el mismo número es una coartada porque lo que uno desea es “vivir sin memoria” porque “acordarse del mundo/da siempre decimales. 
Por todo ello, “La lucidez del número” no es un libro fácil, y cuando uso este adjetivo me refiero a que “la lucidez” de estos versos, alejada de la anécdota y el mero accidente costumbrista, en muchas ocasiones nos incomoda porque nos obliga a pensar.
Se trata de un poemario que indaga sobre lo real y la intensidad, los sentimientos, el olvido, sobre esa dicotomía realidad y deseo que mueve el mundo, sobre cuál es el papel del individuo en ese paisaje que nuestro poeta nos expone cuando dice: Soy yo, mortal y herido, altamente improbable/ habitante carnal que me sume en las sombras.
El tiempo perdido, la experiencia de los años y la soledad que ella misma nos proporciona, todas ellas cuestiones metafísicas que el poeta va planteando a través de sus versos.
Cuando uno tiene la suerte de encontrar poemarios del calado de “La lucidez del número”entiende que la pregunta ¿para qué escribimos? comienza a tener, si no una respuesta, si un destello, una primera intuición verdadera, pero ¿qué es la verdad? ¿qué es la realidad?
Alejado de los tópicos este libro se interroga sobre el ser, la duda e insistentemente reclama luz.
Nos dice Antonio Gamoneda, en la cita que encabeza la primera parte del libro de Miguel que “La verdad es un armario lleno de sombra”. Esa pincelada se amplía con rotundidad en el primer poema del libro, bellísimo, que lleva por título un verso de Paul Éluard “Nuestra primavera es una primavera que tiene razon” y, en el que, paradójicamente surge la primavera en una tarde de invierno, en la que Éluard continúa diciendo “NO hay noche para nosotros/nada de lo que muere influye sobre ti”y cuando habla de noche y de muerte el poeta se refiere al olvido.
Así, siguiendo este hilo narrativo, Sanchez Gatell nos dice en uno de sus versos: Nadie sabe/ como he buscado la paz de la poesía, en alusión a esa función que realiza la poesía de indagación, de asombro, de descubrimiento y localización de la conciencia del uno, del yo y del nosotros y ese es el secreto de este libro, la unidad de su mensaje, la nitida conciencia de que existimos en la desnudez, más allá del tiempo y sus razones, de los sentimientos, como la pura “lucidez del número”.

Miguel Sánchez Gatell (Madrid, 1965) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. En 1988 ganó el Premio Adonáis de Poesía con “La soledad absoluta de la tierra” (Rialp 1989). En 1989 obtuvo una ayuda a la Creación Literaria del Ministerio de Cultura al libro “Yo era un hombre pisado por la lluvia”. Ha publicado los poemarios “Ciudad sin puerto” (Alcores 1986), “El amor y las manzanas” (Endymion 1992) y “Las mitades del mundo” (México, UAM-Verdehalago 1998).



PAUL ÉLUARD

La primavera

En las playas hay charcos de agua
En los bosques hay árboles locos de pájaros
La nieve si licúa en la montaña
Las ramas del manzano brillan de tantas flores
Que el pálido sol retrocede

Fue una tarde de invierno
en un mundo muy duro
Que vi esa primavera
cerca de tu inocencia

No hay noche para nosotros
Nada de lo que muere influye sobre ti
Y tú no quieres tener frío

Nuestra primavera
Es una primavera que tiene razón



lunes, 17 de noviembre de 2014

DULCE MARÍA LOYNAZ

Creación

Y primero era el agua:
un agua ronca,
sin respirar de peces, sin orillas
que la apretaran...
Era el agua primero,
sobre un mundo naciendo de la mano de Dios...
Era el agua...
Todavía
la tierra no asomaba entre las olas,
todavía la tierra
sólo era un fango blando y tembloroso...
No había flor de lunas ni racimos
de islas... En el vientre
del agua joven se gestaban continentes...
¡Amanecer del mundo, despertar
del mundo!
Qué apagar de fuegos últimos
Qué mar en llamas bajo el cielo negro

Era primero el agua.



sábado, 15 de noviembre de 2014

JUAN LUIS BEDINS


FUERA, LA LLUVIA


                                                 A Juan Pablo Zapater



Fuera, la lluvia se hunde

en los espejos de la suerte,

no conoce la vida

no conoce la tierra ni sus deseos,

queda al azar de las calles

y de la firme inocencia

del espacio.



Los edificios se abrazan

con serena continuidad de arena

bajo la lluvia de sombra

que ya colma el vaso

del olvido.



La inocencia duerme bajo el agua.

Tan solo una camisa

cubre su pecho.
                                                                         

                                                                       (Poema inédito)




jueves, 13 de noviembre de 2014

JOSÉ ÁNGEL GARCÍA CABALLERO

CROMATISMO

Cada latitud tiene un color propio.
No es un estado de ánimo,
sólo ángulos de luz
incidiendo en el grado de tibieza
que muestran las fachadas.
Quisiera creerlo, pero
sigo inconcreto como 
estas últimas veces, no podría situarte
la hora del desayuno
con su nerviosa claridad
de ropa suelta. En cambio, está ahí la razón
de mi pregunta. Voces
de madres a la entrada del colegio,
mochilas agrupadas bajo cúmulos
de junio. Cambian tantas 
tonalidades sobre la repisa
del balcón. En el fondo
te hablo de reflejos que ciegan un instante,
su incidencia en el eco
que aleja las palabras.


del poemario "Buhardilla" publicado por Valparaíso Ediciones (2014)








lunes, 10 de noviembre de 2014

JOSE AGUSTÍN GOYTISOLO

En este mismo instante

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.




viernes, 7 de noviembre de 2014

GIOCONDA BELLI

Abandonados

Tocamos la noche con las manos
escurriéndonos la oscuridad entre los dedos,
sobándola como la piel de una oveja negra.

Nos hemos abandonado al desamor,
al desgano de vivir colectando horas en el vacío,
en los días que se dejan pasar y se vuelven a repetir,
intrascendentes,
sin huellas, ni sol, ni explosiones radiantes de claridad.

Nos hemos abandonado dolorosamente a la soledad,
sintiendo la necesidad del amor por debajo de las uñas,
el hueco de un sacabocados en el pecho,
el recuerdo y el ruido como dentro de un caracol
que ha vivido ya demasiado en una pecera de ciudad
y apenas si lleva el eco del mar en su laberinto de concha.

¿Cómo volver a recapturar el tiempo?

¿Interponerle el cuerpo fuerte del deseo y la angustia,
hacerlo retroceder acobardado
por nuestra inquebrantable decisión?

Pero... quién sabe si podremos recapturar el momento
que perdimos.

Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle
donde
alguna vez
pudimos
encontrarnos.




lunes, 3 de noviembre de 2014

IMÁN MERSAL

LA SERENIDAD

Disfrutáis de un salario mensual gracias a que existe el Estado.
Y en tanto que el sol siga alterando vuestros ojos melancólicos,
dispondréis de una excusa para describir la suciedad de la naturaleza.
Y así os adentraréis en el momento histórico, a través de sus calcetines.
Atended a la serenidad.

La basura, por ejemplo,
proporciona a los cerdos su comida diaria.
Además, todo ha mejorado
con el último mandato presidencial,
hasta el punto de que los cementerios de la periferia
disfruta ya de cinco locutorios para llamadas internacionales.

Yo, personalmente, no necesito la voz de nadie.

Atended a la serenidad,
y no os preocupéis por el futuro,
pues no poseéis la libertad suficiente para morir.



Traducción de Laura Salguero Esteban y Margarita Ossorio Menéndez


domingo, 2 de noviembre de 2014

IMAN MERSAL

CELEBRACIÓN

Se cayó el hilo de la narración al suelo, y me arrodillé para buscarlo. Allí había una celebración nacional, y yo no veía más que zapatos importados y botas militares. 
En el asiento de un tren una mujer afgana que nunca había visto Afganistán me dijo, “La victoria es posible”, en un persona que parecía que hubiera salido de un libro escolar o lo hubiera tomado de un armario cuyo dueño murió en el fuego. Hubiera deseado preguntarle ese día, ¿Es esto una profecía? Pero ella parecía tartamudear.
Supongamos que el pueblo llega, en masa, a la plaza, y que pueblo no es una palabra fea. Supongamos que no supiéramos el significado de la expresión en masa, entonces, ¿cómo han aparecido todos estos perros policía aquí? ¿quién los cubrió con caretas de colores partidistas? Y lo más importante, ¿dónde cayó el hilo que separa las banderas de la ropa interior, las melodías de los lamentos, a Dios de sus criaturas, que caminan por la Tierra para pagar sus impuestos?
La celebración, como si nunca antes hubiera pronunciado esta palabra, como si saliera de repente de un diccionario griego, donde familias espartanas vuelven victoriosas a Esparta, cuando la sangre de los persas aún no se ha secado de los escudos y las lanzas.

Es posible que no existiese el tren ni la profecía, ni la afgana que se sentó frente a mí durante dos horas, ya que de vez en cuando Dios engaña la memoria de sus criaturas para entretenerse. Pero lo más seguro es que desde donde estoy, entre los zapatos y las botas militares, no sepa con exactitud quién vencerá sobre quién.


sábado, 1 de noviembre de 2014

EDUARDO MILÁN

decir ahí es una flor difícil

decir ahí es una flor difícil
decir ahí es pintar todo de pájaro
decir ahí es estar atraído
por la palabra áspera
cardo
y por el cardenal cardenal
decir ahí es decir todo de nuevo
y empezar por el caballo:
el caballo está solo
ahora está solo
no hay ahora oscuro
no hay ahora de silencio
no hay ahora de palabra
no hay ahora de silencio contra la pared:
el caballo está solo es decir está negro
saltó por encima de la blanca
purísima realidad

el caballo está ahí
fuga 
por las hendiduras del día
florescencia
como la luna fluye

el caballo salta por encima de su sombra
salta por encima de su silencio
salta por encima de la realidad
salta por encima 
de un universo todavía negro
antes de la suma
antes de la cima
de los colores:
montaña verde sobre cielo azul

la silueta del caballo es colorada
colorada de sol cuando se oculta
ahora se oculta
ahora se hunde en el caballo
moneda de sol
no hay ahora de silencio
no hay ahora de palabra
no hay ahora de caballo








miércoles, 29 de octubre de 2014

RAÚL ZURITA

Tres escenas sudamericanas

I

Cerrándome con el ácido a la vista del
cielo azul de esta nueva tierra sí
claro: a la gloria de aquel que todo mueve
Así, tirándome cegado por todo el
líquido contra mis propios ojos esas
vitrinadas; así quise comenzar el Paraíso

II

Con mis ojos miraba los tuyos y tú 
por mis ojos
sabías cosas de mí
Por los ojos nos entendíamos a la 
distancia
y antes que dijésemos cualquier palabra
yo ya conocía lo que tú pensabas
y tú por mis ojos también

Y esto íbamos recordando
y nuestros gemidos estremecían las paredes

III

Pero no; arrojados sobre la hierba todavía
parecían estremecerse
y sus dedos aún señalaban hacia la aldea
como si la viesen
Sin embargo, inmóviles, sólo sus camisas
se agitaban bajo el viento que pasa:
tus ojos que pasan
son el esplendor del viento sobre la hierba



sábado, 25 de octubre de 2014

ROQUE DALTON

Hora de la ceniza

Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento deseos de reír
o de matarme.




viernes, 24 de octubre de 2014

MARÍA CALCAÑO

Tarde

Te miro.
Te miro de cerca:
te escudriño hosca...

La tarde está linda afuera en el monte.
La promesa que traigo
de belleza
se me aprieta en la boca.
Y me dueles.
Tus caricias me arden como tus palabras.

Me dueles.
Por eso vengo de tan lejos
a plantarme en tu alfombra
como gajo henchido.
A sentirme los ojos dolorosos
cuando me suba el oleaje
de tus brazos crespos.

El aire se hastía
los deseos me apresan
yo soy la tarde linda...



jueves, 23 de octubre de 2014

JORGE EDUARDO EIELSON

Campidoglio

usted no sabe cuánto pesa
un corazón solitario
hay noches en que la lana oscura
la lana tibia que me protege
llega hasta el cielo
y mientras duermo mientras respiro
mientras sollozo
se me derrama la leche hirviendo
sobre la cara
y entonces una máscara magnífica
con la sonrisa del rey de espadas
cubre mi llanto
y todavía eso no es nada todavía
usted no me creerá
pero luchar luchar luchar
todas las noches con un tigre
hasta convertirlo en una magnolia
y despertarse
despertarse todavía y no sentirse
aún cansado y rehacer aún
raya por raya el mismo tigre odiado
sin olvidar los ojos los intestinos
ni la respiración hedionda
todo eso para mí
es mucho más fácil más suave
créame usted
que arrastrar todos los días
el peso de un corazón desolado





miércoles, 22 de octubre de 2014

ERNESTO CARDENAL


Como latas de cerveza vacías y colillas

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápidos por la carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas. Boletos rotos, 
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.




martes, 21 de octubre de 2014

RAFA CORRECHER

Yo soy

el humo que negrea inconformista

entre las páginas.


Un puño en la cesura de tus huesos,

la longitud de una renuncia

-porque también yo soy tus deserciones

cuando escribes

que nunca acabará el poema

en la tranquilidad de un árbol seco.


Y por ese motivo

apenas me soportas

y siempre me requieres

por qué razón amarillea

el liquen una estrofa a cielo raso

o a qué temperatura se quema el celuloide

de un poema.


Todas esas respuestas supondrían 

borrar la niebla de tus notas;

ganar mi mundo imaginario, 


pero también dejar tu propia sangre

en un recodo.







lunes, 20 de octubre de 2014

PILAR VERDÚ DEL CAMPO

LAS UVAS

y también quedan uvas para llenar la boca
Mario Benedetti 

También quedan  las uvas de los años
para saciar la sed imprescindible,
los racimos de lluvia condensada
como joya en la artrosis del sarmiento.

Queda la boca abierta para el goce
en su tibio esplendor de travesías,
con las anclas levadas,
con las bodegas llenas,
sin hojas que nos cubran los tesoros
en el lecho nupcial de los velámenes,
boca para la uva
y la semilla,
su mínima rudeza,

su pequeño peaje de amenaza.
 de "Axis Mundi"  XXIX Premio Gerardo Diego 2013.