viernes, 26 de septiembre de 2014

MIGUEL VEYRAT

Ante el leve resplandor de la noche prisionero
de un río que aún no fluye
siento que anida en ti una oscuridad
que me anonada. Sólo mi fruto
abulta tras el canto que hizo llorar
a los muertos. De momento palpito y juro
que a partir de hoy nada quedará
sin ser dicho. Pero esto ya fue ahora:
El orto especular de medianoche. Momento 
esencial de otro día donde se esfuma
la palabra como bruma sin pronunciar. Donde 
dudo. Donde el imposible abrazo
que disuelve cuanto abarca escaparía
a la pérdida. Ven y déjame
cantarte al oído cuán hermosa te apareces
a poco que la muerte se anticipe
como luz más verdadera. Cuando tiemblas
con aquel miedo de alma joven
a engendrarse de nuevo para ser parte
del todo. Antes de abolirte tu misma
al cumplirse el tiempo del desamparo -duro 
espejo en el metrónomo de Abajo.
Adonde huyeron los dioses y aún no
asoman para pactar entre su muerte y la tuya.

De "Pasaje de la noche" Ediciones Barataria, 2014


1 comentario:

  1. "Adonde huyeron los dioses y aún no
    asoman para pactar entre su muerte y la tuya". Estos versos me fascinan, me parece extraordinario, y te lo dije, Miguel, como tratas la muerte, es algo cuya presencia forma parte de una cotidianidad poética. Siempre me he fijado en este detalle, porque se parece mucho a como la trato yo después de haberla visto. Es parte de cada verso, de cada estrofa, de cada poema, y de cada esquina. Te felicito por un poema fantástico, amigo.

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