LI PO

Visita infructuosa a un taoísta de la montaña

En medio del murmullo del arroyo ladra un perro.
Tras la lluvia se abren con vigor flores de durazno.
En lo más hondo del bosque, corre uno que otro ciervo.
Y junto al agua, ya es mediodía, aún no oigo campanadas.
Cortinas de bambúes separan las densas nieblas,
y de la esmeralda cumbre pende una cascada.
Nadie sabe adónde ha ido el ermitaño.
Triste descanso, recostado en un pino.




Comentarios

  1. Cuánta belleza y serenidad.... Gracias, Rafa, por compartir.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MIGUEL VEYRAT

DARÍO JARAMILLO AGUDELO

HAIKUS DE GREGORIO MUELAS Y HEBERTO DE SYSMO