jueves, 22 de octubre de 2015

RAFA CORRECHER

Poema diurno del Brooklyn Bridge

Balancear las dudas… y luego, volar…
Miriam Bermejo

Es complicado volver a hablarte de las nubes,
después de verlas tantas veces
sus formas
me siguen sorprendiendo
-se ciñe su contorno
en todas las aristas
de estos enormes rascacielos
e inundan
el puente y sus lenguaje.

Se llevan la mirada, que sube desprendida
del bronce de este río

-por qué las nubes brillan más
sobre la fortaleza de estos arcos.

Sé que al final se esfuman,
balancean la claridad,
aunque no sé por cuánto tiempo

y camino sin prisa,
mezclado entre turistas
exploro bosques blancos que cruzan lentamente
el acero tendido por la araña
que teje sobre el Brooklyn  Bridge.



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