miércoles, 4 de noviembre de 2015

PIER PAOLO PASOLINI

Balada del suicidio

¡Piedad, piedad! 
Vosotros me queréis 
muerta y enterrada: 
sin voz, 
sin gestos, 
sin rostro, 
sin vida... 
que no regrese 
decís vosotros – nunca más 
la locura que ella fue, 
aquí ¡entre nosotros! 
¡Piedad, piedad! 
Gente feliz 
vosotros me esperáis: 
ahorcada, 
ahogada, 
incendiada, 
destrozada... 
¿Qué hace ahí 
decís vosotros – si da 
sólo rabia, y lo sabe, 
aquí entre nosotros? 

¡Piedad, piedad! 
Gente de bien, 
vosotros me teméis: 
en mi amor, 
en mi vicio, 
en mi ardor, 
en mi odio... 
¿Por qué vive 
-decís vosotros – aquí abajo 
pecadora y tabú, 
aquí entre nosotros? 

¡Piedad piedad! 
Gente normal, 
me condenáis: 
a temblar, 
a odiar, 
a ocultarme, 
a desaparecer... 
El que es diferente 
decís vosotros – no puede 
quedarse ni un poco 
¡aquí entre nosotros! 

¡Piedad, piedad! 
Gente en el poder, 
vosotros me amenazáis: 
con la detención, 
con la celda, 
con la picota, 
con la hoguera... 
La pasión 
- decís vosotros- no da 
más que molestias y ansiedad 
¡aquí entre nosotros! 

¡Piedad, piedad! 
Parecía eterno 
mi destino: 
de hablar, 
de cantar, 
de gozar, 
de pecar... 
Pero sí, pero ¡sí! 
Para mi se acabó, 
quedáos tranquilos... 
Entro en la sombra, 
os dejo el mundo... 



1 comentario:

  1. No sé decírtelo con palabras técnicas.Me ha gustado mucho.He sentido tus vísceras romperse y eso me llega.

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