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Mostrando entradas de marzo, 2015

MIGUEL HERNÁNDEZ

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Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.

De "El hombre acecha" 1938 1939


RAFA CORRECHER

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Tachadura


Él conoce el deseo que ocultan las palabras… Ángel Campos Pámpano

Una bombilla cárdena el aire amargo;
es eslabón desnudo -cuerpo cortante, defiende todavía esa hora extensa que odian tanto los halcones;
¿Tiembla entonces -húmedo e impasible, mi lenguaje?
Extraño oficio de palabras;
es fácil desnudarte
con ellas cuando abres esta hondura y sus abrazos son lenguas esponjosas.



(inédito)


PABLO NERUDA

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LA MAMADRE
La mamadre viene por ahí, con zuecos de madera. Anoche
sopló el viento del polo, se rompieron
los tejados, se cayeron
los muros y los puentes,
aulló la noche entera con sus pumas,
y ahora, en la mañana
de sol helado, llega
mi mamadre, doña
Trinidad Marverde,
dulce como la tímida frescura
del sol en las regiones tempestuosas,
lamparita
menuda y apagándose,
encendiéndose
para que todos vean el camino.

Oh dulce mamadre
—nunca pude
decir madrastra—,
ahora
mi boca tiembla para definirte,
porque apenas
abrí el entendimiento
vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,
la santidad más útil:
la del agua y la harina,
y eso fuiste: la vida te hizo pan
y allí te consumimos,
invierno largo a invierno desolado
con las goteras dentro
de la casa
y tu humildad ubicua
desgranando
el áspero
cereal de la pobreza
como si hubieras ido
repartiendo
un río de diamantes.

Ay mamá, ¿cómo pude
vivir sin recordarte
cada minuto mío?
No es posible. Yo llevo
tu Marverde en mi sangre,
el apellido
del pan que se reparte,
de aquellas
dulces manos
que corta…

NIZAR QABBANI

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EL AMOR NO SE DETIENE ANTE LA LUZ ROJANo pienses jamás: la luz está roja, no hables con nadie: la luz está roja,no polemices sobre textos jurídicosni sobre gramática,            morfología,                        poesía                                    o prosa:el intelecto es maldito, repugnante, despreciable...No abandonestu gallinero lacrado: la luz está roja,no ames a mujer ni a rata:la luz del amor está roja,no cohabites con pared, piedra o asiento:la luz del sexo está roja.Sigue clandestino,y no descubras tus decisiones ni a las moscas,sigue analfabeto,y no formes parte del adulterio ni de la escritura:en nuestra época, el adulterioes menos grave que el delito de la escritura.No pienses en los pájaros del paísni en los árboles, ríos y noticias del país.No pienses en los que usurpan el sol del país:la espada de la opresión te alcanzará de mañanaen los titulares del periódico,en los pies del poemay en los posos de tu café.No duermas en los brazos de tu esposa...al alba, tus visita…

CZESLAW MILOSZ

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RETRATO GRIEGO

Tengo la barba espesa, los párpados tapan los ojos como quienes conocen el valor de las cosas visibles. Callo como concierne a un hombre que sabe que el corazón humano abarca más que el lenguaje. He abandonado mi país, mi casa y la administración pública. Pero no para buscar provecho o aventuras. No soy extranjero en ningún barco. Una cara normal, de recaudador de impuestos, de comerciante, soldado, no me diferencia entre las multitudes. No rechazo render el merecido culto a los dioses locales. Y como lo mismo que otras personas. Para hablar de uno mismo es suficiente.

Traducción de Xavier Farré


GIUSEPPE UNGARETTI

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Vagabundo

En ninguna
parte
de la tierra
me puedo
arraigar

A cada
nuevo
clima
que encuentro
descubro
desfalleciente
que
una vez
ya le estuve
habituado

Y me separo siempre
extranjero

Naciendo
tornado de épocas demasiado
vividas

Gozar un solo
minuto de vida
inicial

Busco un
país inocente



RAÚL ZURITA

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CIELO ABAJO
Son los últimos minutos del atardecer del lunes 10 de septiembre de 1973 y los desfiles comenzaron hace menos de una hora. Por un momento las columnas parecieron detenerse bajo el incendiado cielo y un instante después, el estallido de las consignas y cantos inundó las calles. Al frente, interminable, el pedrerío reseco del Pacífico se alarga hasta perderse en el horizonte y sé que alguien que tal vez contuvo mis rasgos, es decir, que contuvo un insomnio, un determinado nerviosismo, una manera de hablar, reconoció entre las trituradas piedras los bordes de un puerto, Valparaíso, luego el frontis de una universidad (y pegadas a ella las imágenes rotas de una vida: una carrera de ingeniería, unos estudiantes haciendo girar sus linchacos, la enloquecedora blancura de unas rompientes cubriendo el roquerío) y, de golpe, el sonido del viento surcando la aridez infinita de la tierra. ¿Sucedió hace unos segundos? ¿Hace millones de años? ¿Hace apenas un día? Alzo los ojos. Inmóvil, el inmenso cielo roj…

CORAL BRACHO

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OIGO TU CUERPO con la avidez abrevada y tranquila
de quien se impregna (de quien emerge,

de quien se extiende saturado, recorrido de esperma) en la humedad

cifrada (suave oráculo espeso; templo)

en los limos, embalses tibios, deltas,

de su origen; bebo

(tus raíces abiertas y penetrables; en tus costas

lascivas -cieno bullente- landas)

los designios musgosos, tus savias densas