viernes, 31 de julio de 2015

GUILLERMO SUCRE

Escribo con palabras que tienen sombra pero no da sombra

Escribo con palabras que tienen sombra pero no dan sombra
apenas empiezo esta página la va quemando el insomnio
no las palabras sino lo que consuman es lo que va ocupando la
realidad-
el lugar sin lugar
la agonía el juego la ilusión de estar en el mundo

la ilusión no es lo que hace la realidad sino la ráfaga escindida-
simulacros donde ocurren las ceremonias intercambios del fulgor
del vacío del deseo

ya no hay sitio para la escritura porque ella es el sitio mismo-
de lo que se borra
no descubrimos el mundo lo describimos en su terca elusión

ya no volveré al mar pero el mar vive en esa ausencia que es el
mar cuando la palabra lo dice
y se derrama sobre la página como una mano
ya no estaré en el bosque sino en la hoja que escribo y entreveo
su ramaje pasa el viento
ya no habrá más verano sino ese sol que devora a la memoria
y viene la gran noche de la arena que cubre los ojos y sólo
podemos leer lo que no estaba escrito







jueves, 23 de julio de 2015

JAIME GIL DE BIEDMA

Himno a la juventud
                                              
                                            Heu! quantum per se candida forma valet!
                                                                                                                                                                                                                                                                                      Propercio, II, 29, 30


A qué vienes ahora,
juventud,
encanto descarado de la vida?
¿Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.

De las ondas surgida,
toda brillos, fulgor, sensación pura
y ondulaciones de animal latente,
hacia la orilla avanzas
con sonrosados pechos diminutos,
con nalgas maliciosas lo mismo que sonrisas,
oh diosa esbelta de tobillos gruesos,
y con la insinuación
(tan propiamente tuya)
del vientre dando paso al nacimiento
de los muslos: belleza delicada,
precisa e indecisa,
donde posar la frente derramando lágrimas.

Y te vemos llegar: figuración
de un fabuloso espacio ribereño
con toros, caracolas y delfines,
sobre la arena blanda, entre la mar y el cielo,
aún trémula de gotas,
deslumbrada de sol y sonriendo.

Nos anuncias el reino de la vida,
el sueño de otra vida, más intensa y más libre,
sin deseo enconado como un remordimiento
-sin deseo de ti, sofisticada
bestezuela infantil, en quien coinciden
la directa belleza de la starlet
y la graciosa timidez del príncipe.

Aunque de pronto frunzas
la frente que atormenta un pensamiento
conmovedor y obtuso,
y volviendo hacia el mar tu rostro donde brilla
entre mojadas mechas rubias
la expresión melancólica de Antínoos,
oh bella indiferente,
por la playa camines como si no supieses
que te siguen los hombres y los perros,
los dioses y los ángeles
y los arcángeles,
los tronos, las abominaciones...



martes, 14 de julio de 2015

RAFA CORRECHER

A una muchacha griega

De pie y blancura intacta
de luz hasta el tobillo
de sol en tu sandalia.



viernes, 3 de julio de 2015

NUNO JÚDICE

LA CASA VACÍA

Los pies desnudos en una alfombra de estopa
sobre el suelo de piedra, el cuerpo recostado
en la ventana abierta hacia el campo, de modo
que no se vea el busto hasta el inicio
de los senos, el pelo aún pegajoso
del sudor de la noche, espera a que el día
llegue. Si viese sus ojos, tal vez
supiese hacia dónde partirá:
el camino del mar o el camino de la ciudad
se abren a su frente. Pero lo más seguro
es quedarse en la casa de puertas de madera
donde el sol desgastó la pintura, y de viejas
sillas de paja, junto a la pared
amontonadas, como si nadie más
necesitase usarlas. Y comienza
a vestirse con la lentitud de quien sabe
que nadie la espera. No obstante,
sus manos se conducen con agilidad, como 
si estuviesen en contradicción
con el cuerpo; y sus hombros brillan
con la luz que despunta por entre
los árboles. La dejo quedarse en esa pose,
escondiendo el manojo de flores recogidas
en la víspera y que, después de que ella salga
de la casa que abrigó con amor, servirá
para una naturaleza muerta, o una reflexión
sobre la belleza de lo efímero.

De "El fruto de la gramática" 
Traducción de José Ángel García Caballero,  Ediciones Valparaiso