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Mostrando entradas de agosto, 2016

HAIKUS DE GREGORIO MUELAS Y HEBERTO DE SYSMO

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Cruza el paisaje 
la sombra de una nube,
se escucha el viento.

*
un rayo parte
a un árbol milenario,
la lluvia sigue.

*
sobre el azul 
se esfuma su blancura,
luna de día.

*
amanece,
la hiedra se enrosca
en el árbol quemado.

*
en el silencio del bosque
solo se escucha
el rumor de un enjambre.

*
fin de noviembre,
llueve sobre las hojas
secas de ayer.

*
por el camino
sombreado de sauces
no vuelve nadie.

de "La Soledad encendida" Ed. Ultramarina, 2015.


SEAMUS HEANEY

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Casa de verano

I
¿Era el viento de los vertederos
o algo en el calor

que nos seguía los pasos, con el verano agriándose,
y un nido pestilente incubando en algún lugar?

¿De quién era la culpa?, me preguntaba, inquisidor
del aire poseído.

Para de pronto descubrir,
al levantar la estera

que había larvas, moviéndose-
e hirviendo, hirviendo, hirviendo.

II
Mientras arreglo la puerta, con mis brazos
repletos de cereza silvestre y rododendro,
a través de la entrada escucho su perdido
gimotear, que, carraspeando, tintinea
mi nombre, una y otra vez.

Oh amor, he aquí la culpa.

Las flores sueltas entre nosotros
se reúnen, componen
una especie de altar del mes de mayo.
Estos capullos francos y caídos
se tiñen pronto del color de un dulce bálsamo.

Asiste. Unge la herida.

III
Oh atendimos nuestras heridas con corrección
bajo la dulzura hogareña

y yacemos como si la superficie fría de una hoja
nos hubiese dejado sin aliento.

Postulo más y más
curas gruesas, como ahora

cuando te doblas en la ducha
el agua vive cayendo por la pila bau…

NAZIM HIKMET

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El quinto día de una huelga de hambre

Si no consigo expresar bien, hermanos,
Lo que quiero decirles,
Tendrán que disculparme:
Siento algunos mareos,
me da vueltas un poco la cabeza.
No es el alcohol.
Apenas, es un poquito de hambre.

Hermanos,
Los de Europa, los de Asia, los de América:
Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre.
Me he tendido en el césped, esta noche de mayo,
Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca,
lucientes como estrellas,
En tanto que sus manos
son una sola mano estrechando la mía,
como la de mi madre,
como la de mi amada,
como la de mi vida.

Hermanos míos:
Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron,
Ni a mí, ni a mi país,
ni tampoco a mi pueblo.
Del mismo modo que los quiero a ustedes,
ustedes quieren a los míos, lo sé.
Gracias, hermanos, gracias.

Hermanos míos:
Yo no tengo la intención de morir.
Si soy asesinado,
Sé que entre ustedes seguiré viviendo:
Yo estaré en los poemas de Aragón
(en su verso que canta la dicha del futuro),
Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso,
Yo estaré en…

Reseña sobre "El Nadador nocturno" gentileza de Mar Busquets Mataix

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Escuché un día que los tracios pensaban que los poetas tenían al capacidad de invocar los sueños pero una cosa es que te lo digan, escucharlo, y otra cosa muy distinta sentirlo…verlo, que te lo demuestren, porque tras la lectura de “El nadador nocturno”, poemario de Rafael Correcher (Editorial Germanía 2014) llegamos a la convicción de que los poetas tienen la capacidad de invocar la vida de los sueños. Hay rosas en los muros/pero el viento en la noche/se llevará tus sueños, mi poder de invocarlos. La mirada del poeta parte de la observación de nuestro mundo…un nadador nocturno, solitario, que se presta a la curiosa tarea de la observación, comprensión, con la sorpresa y extrañeza que produce la contemplación de éste, pero que, sin embargo, también es capaz de sugerir uno nuevo, imaginado, diferente, plagado de imágenes  inéditas que sugieren una multitud de combinaciones de química y estupor, en palabras de Emil Cioran. Porque partiendo de una mirada pretendidamente objetiva e inocente …

VICENTE GAOS

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No, corazón, no te hundas.
Y vosotros, ojos, no queráis cerraros en llanto.
La vida es mucho más larga, mucho más grande de lo que ahora
     supones, mucho más magnánima.
¿Te atreverás a decirle que te debe algo?
Eres tú quien se lo debes todo.
Y aún tendrás que deberle muchas cosas hasta que mueras,
y la muerte misma es un deber que tienes hacia la vida.
Agradece al tiempo que, mucho más sabio que tú, no apresure tus
     horas de dolor ni se demore en tus momentos de dicha,
sino que te los mida con la misma igualdad, con la misma ecuanimidad
     generosa.
Agradece al sol que siga saliendo puntualmente, ajeno por completo a
     ponerse
al compás febril de tu pulso.
Te quejas. Dices que sufres.
Dices que no puedes más.
Aún volverás a sufrir, y a amar, y a sufrir de nuevo,
y a gozar otra vez y otra y otra.
Sólo morirás una vez, eso es lo único que no podrá repetirse,
pero la vida es una continua repetición.
Te ha de dar todavía muchas ocasiones de equivocarte,
y tú has de llegar aún a acertar con el buen…

JOSÉ EMILIO PACHECO

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El reposo del fuego (Don de Heraclito)

Pero el agua recorre los cristales
musgosarnente:
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.

Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse,
fuego del aire y soledad del fuego,
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.

Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:

Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.

Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.

No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.